“Aparcar las pequeñeces y mirar al de al lado”

El colegio Holy Mary sigue acompañando a los cobijeros en cada encuentro “Ven y verás”. Así comparte lo vivido este fin de semana Pilar Castilla, miembro del equipo de Cobijo:

“Recibimos la agradable visita de padres y niños del colegio Holy Mary, los miembros de este colegio ayudan a Cobijo con distintas campañas de donaciones. En esta ocasión tuvieron la oportunidad de conocer y escuchar desde cerca y en primera línea a nuestros acogidos. Los recibimos con la ilusión de mostrarles nuestra casa más emblemática y compartir una charla y aperitivo con ellos, los niños pudieron jugar con nuestros niños de Cobijo y de esta forma unir lazos, estrechar vínculos y sentirnos como en casa. Nos acomodamos y conversamos en un salón de la casa donde nuestros acogidos contaron con minucioso detalle algunos relatos de su llegada a España, los innumerables obstáculos a los que se enfrentaron para salir de Cuba y las dificultades y trabas que nuestro país les pone en su camino a la integración social.

La experiencia fue sobrecogedora, mientras ellos narraban sus desgarradoras historias, pude observar en más de una ocasión la expresión en los rostros de los padres de una mezcla de aflicción, inquietud, pena y tristeza, nadie era ajeno a las heridas y el dolor de los que un día tuvieron una vida con los suyos, un trabajo y un país. Incluso yo me emociono al recordarlo. Antes de concluir, los padres tuvieron la oportunidad de hacer libremente las preguntas que les inquietaban. Para finalizar, el Padre Bladimir nos conmovió como siempre, con su forma tan impulsiva y pasional de reflexionar, nos transmitió el valor inmenso de ayudar a los demás, dejar de mirarnos a nosotros mismos, aparcar las pequeñeces que nos enredan cada día y pararnos a mirar al que tenemos al lado, nos recordó la parábola del Buen Samaritano y que nada de esto es posible sin la presencia de Dios.

De esta forma y conmovidos por todo lo vivido esa mañana compartimos los aperitivos que los padres y niños del colegio habían traído para todos. Para concluir y relajar tantas emociones, hicimos fotos, los niños rezaron delante de la Virgen en el jardín de la casa y jugaron al escondite con el Padre Bladimir. De esta forma nos despedimos con las pilas bien cargadas hasta la próxima”.

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