Hoy queremos contar una historia de amor desmedido hacia los demás.
Comenzó seguramente desde hace ya muchos años antes al 2022, pero Cobijo tuvo la bendición de entrar a su vida, una tarde en la que la Parábola del Buen Samaritano, nos dejaba como siempre reflexionando en lo importante que es ayudar a levantar a quien lo necesita sin importar quien sea, ni el motivo por el que está tirado en el camino.


Terminaba la misa de las 19:00 en la Iglesia Santa María de la Esperanza de Alcobendas, Madrid. Maruxa, una señora de la parroquia que hace unos días atrás le había comentado al Padre Bladimir la disponibilidad de todas las cosas de su casa para ser enviadas a Cuba, se acercaba al sacerdote y con una sencillez desmedida, daba respuesta al sueño de varios amigos cubanos para ayudar al que llega sin nada. El SÍ de Maruxa sirvió para abrir oficialmente la primera casa de acogida para cubanos en Madrid del proyecto que, sin aún tener nombre, ya tenía a una madre que al igual que María, con su SÍ cambió el rumbo de la historia.


Todo lo que pasó después fue, y sigue siendo, un verdadero regalo del amor de Dios, un corazón entregado totalmente a los demás. Una madre que acoge, anima, consuela, aconseja, acompaña, celebra, mima y sin pedir nada a cambio da la vida por sus hijos. Así es Maruxa, el primer regalo providencial que recibió Cobijo, la primera buena samaritana, la mujer humilde que con su bondad inició el cambio de muchas vidas y con su cercanía sigue ayudando a transformar otras tantas. Siempre pendiente, preocupada y disponible, un corazón que se entrega, una mirada que acoge, una sonrisa que alegra el alma.

Hoy es el cumpleaños de esta mujer, madre y amiga. Desde Cobijo queremos recordarte, Maruxa, lo privilegiados que somos de tenerte y lo agradecidos que estamos con Dios de ponerte en nuestro camino. ¡Feliz vida!