“La Esperanza no defrauda”

Cobijo ha fundado una nueva casa en Madrid, esta vez en Villaverde Bajo. Uno de los acogidos nos comparte como ha sido esta experiencia.

El mensaje de Jesús es buena noticia y salvación para el mundo entero, un mensaje lleno de esperanza capaz de tocar hasta los corazones más duros y cerrados.

Pero ¿Qué es la esperanza?

Según la RAE es el estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible aquello que deseamos. Para los cristianos es mucho más que eso, es la seguridad de que Jesús y su Madre Santísima caminan junto a nosotros y no nos abandonan en medio de las dificultades de la vida, por duras y difíciles que estas puedan parecer.

En el caso de los cubanos la palabra esperanza siempre ha resonado con fuerza, generando un eco de vida interior capaz de empujarnos a buscar un futuro mejor que desgraciadamente no siempre podemos encontrar en nuestra patria. Cuando dejamos la Isla, muchas veces lo hacemos sin nada, unas pocas cosas en una maleta, una plegaria a la Virgen de La Caridad con sabor a despedida y el corazón lleno de esperanza en que todo estará bien.

Es así como muchos llegamos a Madrid y encontramos en COBIJO un hogar para nuestra esperanza, para que no muera, para que no se apague. El P. Bladimir y su equipo no solo ponen un techo sobre nuestras cabezas entre otras tantas cosas, sino que también nos ayudan a descubrir la verdad del evangelio en esas palabras del Apóstol San Pablo a los Romanos con las que comienza este escrito.

Cada nueva casa que Cobijo logra abrir en Madrid es un canto a la esperanza, un salmo de acción de gracias a Dios escrito con la historia de cada cubano acogido ahí. Recientemente se abrió una nueva casa en “La Rosaleda” Villaverde bajo, los cuatro cubanos que vivimos en este lugar pedimos al padre desde un primer momento que el nombre fuera Santa María de la Esperanza. Tenemos bien claro en esta nueva etapa de convivencia fraterna, que queremos tener nuestra mirada fija en la joven de Nazareth, en esa mujer de esperanza, pobre y sencilla que se mantuvo firme y de pie también en el momento difícil de la cruz. Queremos, como Ella, ser también nosotros hombres y mujeres de esperanza porque como dice un buen amigo “La esperanza es lo último que se pierde, pero es lo primero que se recupera cuando todo esté perdido”.

Un agradecimiento inmenso al P. Bladimir y a Cobijo de parte de Katy, Adrián, Luis y René que desde ahora viviremos en Santa María de la Esperanza, Villaverde Bajo, Madrid.

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