El 23 de enero fue un día especial. Asociación Cobijo Cubano se reunió en Alcobendas para honrar a la Virgen de la Paz junto a la Virgen Mambisa, esa advocación que nos acompaña en la lucha por la libertad de Cuba.

Más de 40 voces—artistas, acogidos, cubanos de Madrid, familias—que se unieron en oración y canto. Cada uno llevaba en el corazón la esperanza de un Cuba libre, la fe de que los cambios son posibles.
No fue solo un momento religioso. Fue un llamado a la integración en la comunidad de Alcobendas, un recordatorio a los cubanos dispersos en Madrid de que no estamos solos, de que nuestra historia, nuestra fe y nuestras raíces siguen vivas.
Es también un abrazo a todos los acogidos que han encontrado en esta asociación un hogar, una familia, un propósito compartido.


Después de la oración, el chocolate.
Porque la solidaridad no termina en el templo. Nos reunimos para compartir chocolate, historias, sueños. Para profundizar los lazos que nos unen. Para recordar que la comunidad se construye en los detalles, en esos momentos donde nos miramos a los ojos y nos decimos: «Aquí estamos, juntos».
Gracias, Virgen de la Paz, por ser hogar.
Gracias a Alcobendas por su apertura y acogida.
Gracias a cada uno de ustedes por ser parte de esta misión.
Gracias, Virgen Mambisa, por guiarnos.
Seguimos creyendo. Seguimos unidos.

