Foto tomada de Aleteia Family.
Este santo es originario de Jalisco, México. Fue ordenado sacerdote a los 22 de años en medio de un clima desfavorable para los católicos debido a la constitución antirreligiosa Toribio. A causa de este panorama Toribio fue objeto de una extrema vigilancia por parte del gobierno.
A pesar de que le habían ordenado que se confinase en su residencia y que no dijera el Rosario en público ni celebrara más Misas, el padre Romo continuó celebrando la eucaristía en la clandestinidad. Además atendía a los enfermos, les confesaba y también enseñaba el catecismo a niños y a adultos. Todo esto lo hacía confinado en una antigua fábrica cerca de la ciudad de Agua Caliente.
Refugiado en ese sitio el padre Toribio dedicó tiempo a organizar su registro parroquial. Después de concluir esa tarea, el 25 de febrero las tropas del Gobierno asaltaron el lugar en busca del cura. Querían asesinarlo. Cuando uno de los soldados gritó que lo había encontrado, el padre Toribio dijo: «Estoy aquí, pero no tienen que matarme». Uno de ellos le disparó. Aún herido, el sacerdote se levantó de nuevo y empezó a caminar hacia los soldados. Después de unos pocos pasos, abrieron fuego y el padre Toribio cayó muerto.
Así fue el martirio del joven sacerdote de México que fue canonizado en el año 2000 por el papa Juan Pablo II. Desde entonces muchos mexicanos se encomiendan a él, especialmente los que deciden emigrar.
Desde hoy confiamos a Santo Toribio las historias de cada cubano que llega aquí para que interceda por ellos y también por su Cobijo.

Foto tomada de Aleteia Family.