Somos ciudadanos del cielo

Las nuevas casas de Cobijo en Alcalá de Henares han sido bendecidas este domingo. Así lo cuenta el Padre Bladimir Navarro, Acompañante Espiritual de la Asociación.

“Este tercer domingo de Pascua tuvimos la alegría de bendecir las dos casas de acogida de Cobijo en Alcalá de Henares: Nuestra Señora de Fátima, porque creemos firmemente que la Virgen de Fátima nos ha ayudado a conseguir esta casa, y también San Francisco de Asís, por estar la misma frente a la parroquia de los franciscanos allí en Alcalá.

Tuvimos un encuentro en el cual participaron todos los acogidos de Alcalá y también miembros del equipo de Cobijo y hemos tenido la alegría de compartir con el sacerdote Frank Martínez, responsable de emigraciones de la Diócesis de Alcalá de Henares, quien bendijo las casas, nos acompañó y exhortó a seguir en esta labor tan bonita que Dios pone en nuestras manos.

Somos ciudadanos del cielo porque es verdad que nosotros estamos facilitando hogares aquí en Madrid para acoger a cubanos, pero nuestra patria realmente es el cielo. Aquí estamos prestados, estamos de paso y eso nos lo enseña Cristo resucitado para abrirnos un espacio en donde nos ha preparado una morada. Por eso es muy providencial que en este tercer domingo de Pascua podamos celebrar la bendición de estas dos nuevas casas de acogida. Cobijo sigue siendo hogar, quiere ser una familia que acoja y que cuide.

Después de la bendición de las casas fuimos a la parroquia donde nos recibió el padre Pedro y compartimos experiencias que estamos viviendo. De las más relevantes fueron las que contaron los propios acogidos sobre cómo se ayudan entre ellos, especialmente el testimonio de Idolka que nos habló acerca de cómo su esposo Edesio Alejandro que padece de cáncer ha sido muy apoyado por Pedro, el esposo Odalis. Han sido una familia, hermanos, amigos y se han acompañado en momentos difíciles como la enfermedad. Lo que queremos hacer es que Cobijo sea una gran familia y nos ayudemos, sobre todo, a insertar en la realidad española. Estamos muy felices, con deseos de seguir ayudando bien y de seguir fundando hogares, pero sabiendo que nuestra casa definitiva es el cielo”.

Scroll al inicio