En 2023, Máxima Odalis Pérez Hidalgo llegó a España junto a su esposo y su hija menor. Su objetivo era comenzar una nueva vida lejos de la difícil situación económica que atravesaba su país. “Venimos buscando un futuro mejor para nuestras hijas y nuestro nieto. La situación en Cuba era insostenible”, recuerda.
Al poco tiempo de su llegada, conocieron el Proyecto Cobijo gracias a una maestra que les habló del padre Bladimir y de la labor que realizaba en Alcalá de Henares. Fue este encuentro el que cambiaría por completo su historia.
“Al vernos, el padre nos dijo: ‘¡Divina Providencia! Me han dado una casa en Alcalá de Henares, y allí Marla podrá estudiar.’” Así se convirtieron en la primera familia acogida por Cobijo en esa ciudad.
Los primeros días fueron de emociones intensas y de nostalgia por la familia que habían dejado atrás. “Lloré muchas veces en el hombro del padre y de otros miembros del equipo”, confiesa. Pero pronto comprendieron que no estaban solos.
Cobijo les proporcionó un lugar digno donde vivir, alimentos, ropa, utensilios y todo lo necesario para recomenzar. Con el tiempo, la familia pudo trasladarse a un piso asignado exclusivamente para ellos. “Las condiciones que tenemos hoy son fruto del esfuerzo conjunto y del respaldo incondicional del proyecto”, afirma.
La convivencia con otras familias acogidas fue un pilar fundamental. Durante un año compartieron hogar con Edesio Alejandro, fallecido tiempo después, y su esposa Idolka. Entre todos se creó un vínculo profundo. “Soñamos juntos, lloramos juntos y caminamos hacia un futuro que solo fue posible gracias al proyecto y al padre Bladimir”, recuerda con gratitud.
También conocieron a Jairo, un joven migrante que llegó solo y terminó convirtiéndose en un miembro más de su familia. “Hoy celebramos sus logros como si fueran los nuestros.”
Para Máxima, Cobijo ha sido mucho más que un apoyo material. Ha sido una oportunidad de crecimiento personal, profesional y espiritual. “Cobijo es amor, es solidaridad sin condiciones. Es la prueba de que existen personas que, sin pedir nada a cambio, te dan todo”, asegura.
Aunque el paso del tiempo y las nuevas responsabilidades han cambiado la rutina, la familia mantiene el lazo con el proyecto y con quienes los acompañaron desde el primer día.
“Cobijo es una luz que guía, una mano firme en el momento justo, una base sólida para construir una vida nueva”, concluye.