Eduardo y Carida son un matrimonio cubano, él médico, ella periodista. Comentan que nunca imaginaron que un día deberían abandonar su hogar, pues a pesar de las dificultades allí vieron realizarse algunos de sus sueños como el de formar una familia, sin embargo decidieron emigrar en busca de esperanza.
“Tras la aprobación de la Ley de Memoria Democrática pude optar a la ciudadanía española. Fue también el momento en el que el gobierno cubano criminalizó oficialmente mi trabajo, poniendo en vigor un nuevo código penal que establece una condena de hasta 5 años de cárcel por hacer periodismo independiente o algunos tipos de activismo. Mi esposo dejó de ejercer la medicina porque de otra manera no tenía derecho a adquirir un pasaporte ordinario debido a las restricciones de régimen. Agilizamos todos los trámites para salir de la Isla por medio de un visado familiar comunitario. Sin embargo, no teníamos dinero, ni familiares o amigos que pudieran acogernos a nuestra llegada.
A pesar de la incertidumbre, nosotros hemos sido testigos de la providencia divina. Pudimos contactar con la asociación Cobijo, incluso encontramos a personas, muy cercanas a nuestra familia y también a nuestra vida espiritual, que están conectadas a Cobijo”, expresa Caridad.
Con gratitud expresa también: “Llegar a Cobijo ha sido como encontrar un pedazo de Cuba en Madrid. Como familia cobijada bajo un mismo espíritu, hemos compartido nuestras historias, nuestras preocupaciones y heridas , nos hemos secado las lágrimas unos a otros y nos hemos impulsado a seguir adelante. Dios nos trajo hasta aquí, juntos, en familia. Gracias”
*Nota: Los nombres de las personas que han compartido sus testimonios han sido cambiados para proteger su privacidad.