En esta oportunidad, Amanda, una joven cobijera comparte su testimonio de lo que ha vivido junto a su familia desde su llegada a España y cómo Cobijo ha formado parte de esta historia.
“Llegué a Cobijo en diciembre de 2022 con un sueño claro: construir un futuro mejor, seguir estudiando y, algún día, conseguir un buen trabajo. Desde el primer momento, me sentí acogida con calidez por personas que me hicieron sentir parte de algo importante.
Al principio viví en la casa de Alcobendas y empecé 4º de la ESO en un instituto muy cerca de allí. Sin embargo, poco después nos mudamos a la casa de Cobijo San José, en Carabanchel. A pesar de que el instituto me quedaba lejos, nunca pensé en cambiarme. Había encontrado amigos que me aceptaron desde el primer día, que me trataron como una más. Eso valía el esfuerzo. Me levantaba cada mañana a las 5 para llegar a tiempo a clase, porque, además, realmente me gustaba estudiar allí.
Un año después, regresé a Alcobendas, continuando con este maravilloso proyecto que es Cobijo, con un nuevo objetivo en mente: prepararme para la PAU, el examen de ingreso a la universidad. Quería concentrarme, dar lo mejor de mí. Y el 22 de mayo de 2025 logré graduarme de Bachillerato, junto a mis amigas, con la emoción de saber que todo el esfuerzo había valido la pena.
Ahora me encuentro estudiando mucho para acceder a la carrera universitaria que tanto deseo. Durante todo este camino, Cobijo ha sido más que un lugar donde vivir. Ha sido un pilar, un apoyo constante, una familia preocupada por mis logros y siempre dispuesta a acompañarme en cada paso.
Y no podría hablar de este viaje sin mencionar el gran apoyo que ha sido mi familia.
Siempre estuvieron a mi lado, ayudándome en todo lo que necesitaba, animándome a seguir adelante, creyendo en mí incluso cuando yo dudaba. Gracias a ellos, nunca me sentí sola y siempre supe que tenía una base sólida a la cual volver en los momentos difíciles.
No puedo dejar de mencionar al padre Bladimir, quien ha sido un gran apoyo en todo este proceso. Su cercanía, su orientación y su confianza en mis capacidades me han dado fuerza en los momentos más desafiantes. Su presencia ha significado mucho para mí.
Gracias a Cobijo, al amor incondicional de mi familia y al apoyo del padre Bladimir, hoy me siento más cerca de mis sueños.
Un testimonio de esperanza: gracias por darnos una nueva oportunidad.”