Máxima Odalis Pérez Hidalgo, una de las personas acogidas por la Asociación Cobijo Cubano, no pudo contener sus emociones al escuchar las palabras del Padre Bladimir Navarro en la entrevista publicada por el canal Mater Mundi TV sobre su historia de vida y vocacional, donde también comenta la labor y el camino de la asociación a la que acompaña.
Entre lágrimas, Odalis —quien junto a su familia lleva dos años y siete meses acogida por Cobijo, primero en la Casa Divina Providencia y posteriormente en la Casa San Francisco de Asís, ambas en Alcalá de Henares— compartió lo que Cobijo ha significado en su vida:
“Nuestro más profundo agradecimiento a la Asociación Cobijo y a todo su equipo de trabajo. Al escuchar la entrevista, no pude contener las lágrimas, porque en cada historia se refleja el amor, la entrega y la incansable labor social a favor de los cubanos”.

Para Odalis y su familia, Cobijo no es solo una organización: es un refugio de esperanza, un lugar donde la solidaridad se transforma en acciones concretas y donde han encontrado acompañamiento, protección y estabilidad en momentos especialmente difíciles de su proceso migratorio.
Recuerdan con cariño el momento de su llegada cuando el P. Bladimir los recibió con estas palabras: «¡Divina Providencia! Nos han dado una casa en Alcalá de Henares y es para ustedes. Allí la niña puede estudiar.» Y así empezó su historia con Cobijo.
También reconocen con gratitud la ayuda recibida y expresan con emoción:
“Nunca dejaré de dar gracias por todo lo que han hecho por mi familia y por tantas otras familias, una obra realizada únicamente por amor”.

Odalis también quiso agradecer a todas las personas e instituciones que hacen posible esta labor diaria:
“Gracias a Techo por su ayuda incondicional y por brindarnos un hogar que nos dio seguridad y esperanza. Gracias a los voluntarios, por su amor constante y apoyo en todo momento. Gracias también a las familias españolas, a las empresas solidarias y a los ayuntamientos, especialmente al de Alcobendas, que apoyan esta hermosa labor”.
Para esta familia, que ha sido acompañada paso a paso durante más de dos años por Cobijo, la asociación no solo ofrece ayuda material, sino que transforma vidas y corazones cada día:
“Gracias a Dios, al Padre Bladimir y a todo el equipo de Cobijo por ayudarnos a crecer paso a paso. Sin ustedes, nada de esto habría sido posible. Cobijo no es solo una asociación: es el inicio de muchas historias, la prueba de que la Divina Providencia está presente en los momentos más difíciles y que en la unidad está la fuerza para salir adelante”.
Con palabras llenas de emoción y gratitud, dejan un mensaje final:
“Mil gracias de parte de nuestra familia. Un abrazo grande.”