Mi nombre es Elio. Mi esposa y yo somos ciudadanos españoles y queríamos un mejor futuro para nuestros hijos, puesto que el niño es asmático y nuestra niña de 16 años es diabética tipo 1, la cual requiere de insumos médicos que no existen en Cuba para poder propiciarle calidad de vida. Se nos estaba haciendo bien difícil y casi imposible ofrecerle lo mínimo para su enfermedad.
Entonces, un buen día, visitamos al padre Neldo, párroco de nuestra iglesia en Cuba, y le comentamos sobre el Proyecto Cobijo, del cual conocimos su existencia a través de las redes. Él, sin pensarlo, nos puso en contacto con el padre Bladimir, que llegó a nuestras vidas para salvarnos y resguardar nuestra familia, pero, sobre todas las cosas, a nuestra hija, que tan necesitada estaba.
Pasamos varios meses comunicándonos con el padre Bladimir. Él nos orientaba sobre todos los trámites y documentos que era necesario, y todos sabemos que burocracia se toma su tiempo a pesar de las urgencias. Nosotros queríamos tener la mayor cantidad de documentos en regla. Luego con mucho sacrificio, por nuestros medios llegamos el pasado 23 de mayo por fin a España. Me asusta imaginarme que hubiéramos pasado, en especial con nuestros hijos si al salir del aeropuerto, solos, el proyecto Cobijo no existiera para darnos la mano.
Desde el primer instante de nuestro recibimiento por parte del padre Bladimir y de la señora Pilar, presidenta de la Asociación Cobijo, pudimos palpar directamente ese amor, cariño desprendimiento y seguridad de estos dos seres que son enviados de Dios para ayudar y proteger a los necesitados como nosotros.
Este proyecto, liderado por el padre Bladimir, constituye un haz de luz y de esperanza para aquellas personas necesitadas y con las alas del corazón casi rotas…Este proyecto es la realización de un sueño que por mucho tiempo nos pareció imposible, y hoy podemos decir que es un regalo de Dios al abrirnos las puertas de esta gran familia que puso en nuestro camino. Eso es Cobijo y cada uno de sus miembros.
Nos han recibido con un piso para nuestra familia, con todas las condiciones y necesidades aseguradas, además del apoyo y asesoramiento en los trámites para nuestra inserción legal en esta sociedad. Somos una gran familia donde la solidaridad y la preocupación por todos es la esencia.
Estamos eternamente agradecidos y comprometidos con cada uno de los miembros del proyecto, al padre Bladimir por darnos esta oportunidad, y a nuestro Dios por estar siempre con nosotros y no soltarnos de su mano.
Pedimos a todo los que tengan la oportunidad de apoyar y solidarizarse con esta asociación que lo haga. Cada contribución o ayuda que realicen, por pequeña que sea, cuenta. Nosotros somos ejemplo vivo de ello.
Agradecimiento infinito a este Proyecto Salvador.