“Cobijo es mi  esperanza y me dignifica como mujer”

Mi nombre es Isis María Molina Moreno. Llegué a España el 7 de diciembre de 2023 con el propósito de cursar un máster en la Universidad Europea. Soy licenciada en Enfermería, y esa fue, digamos, la vía formal que me trajo aquí.

Pero la verdadera razón que me empujó a dejar Cuba fue mucho más profunda: necesitaba buscar un futuro mejor, una luz al final del túnel. Necesitaba una esperanza. Salí de mi patria que amo, pero duele, como bien sabe cada cubano en estos tiempos. Fue esa desesperanza que vivía allá lo que me dio las fuerzas para tomar la decisión más difícil de mi vida: dejar atrás lo más sagrado que tengo, mi hijo.

Conocí el Proyecto Cobijo gracias a unas personas que me hablaron de una actividad en honor a la Virgen de la Caridad del Cobre, que se celebraría en Madrid el 8 de septiembre. Fue la primera vez que escuché sobre este proyecto y recibí información sobre cómo ayudaban a las personas.

Llevo un año y dos meses en España. Y el 19 de febrero llegué a Casa Cobijo.

Mi experiencia en Cobijo ha sido una de las cosas más valiosas y transformadoras que me han ocurrido. Llegar sola, con 56 años, a un país desconocido, sin trabajo, sin techo…sin esperanza en la vida. Pero Cobijo fue esa luz inesperada que se encendió justo cuando más la necesitaba. Fue cuando comprendí en ese momento el significado de esa palabra: Cobijo. Hoy puedo decir, sin miedo a exagerar, que estaré eternamente agradecida a Dios, a la vida y muy especialmente al Padre Bladimir y a Pilar, por liderar este proyecto tan lleno de humanidad, que une y abraza a tantos cubanos como yo lejos de casa.       

En Casa Cobijo he encontrado más que un lugar donde dormir y alimentarme. He encontrado una familia. La convivencia es buena y cálida. En ese lugar todos compartimos nuestras penas, nuestras risas, los momentos dulces que la vida nos regala. Esa familia me hecho sentir nuevamente viva, digna y útil

Gracias al proyecto, he podido retomar mi vocación. Actualmente cuido a un señor mayor de 90 años con demencia. Su familia y yo hemos creado un vínculo muy bonito, lleno de respeto y cariño. Es un trabajo que me llena de felicidad, porque en Cuba trabajaba en un lugar de ancianos y la enfermería, el cuidado del adulto mayor, siempre ha sido mi pasión. Volver a ejercer, aquí, me ha devuelto la confianza en mí misma. 

No puedo dejar de decir que el Proyecto Cobijo me ha dignificado como mujer. Me ha dado fuerzas para mirar de frente a la vida, y decir: “Yo sí puedo” , como mujer ,como madre  y como emigrante.

Por eso hay que seguir luchando y trabajar con mucha fe.

Cobijo ha sido para mí una experiencia única. Y si Dios me lo permite, un día le contaré a mis nietos que, en el momento más difícil de mi vida, formé parte de este hermoso proyecto. Que no me encontraba sola. 

Eso es lo que puedo compartir. Y lo hago con la esperanza de que este testimonio llegue a otros corazones y que muchas más personas puedan conocer y apoyar esta iniciativa tan bella como necesaria.

Scroll al inicio